lunes, 13 de diciembre de 2010

Análisis de Descartes

 

Descartes,  menciona que los filósofos de ese siglo se esmeraban en la búsqueda de certezas. Es por esta razón que se denomina el Padre de la modernidad.
Mediante sus reflexiones   intentó poder dar las respuestas al escepticismo reinante. Su estrategia no fue negar la existencia de la duda, si no muy  por el contrario la defendió hasta la muerte. Es decir, utilizó la duda como método y sometió todo conocimiento a duda con el fin de encontrar una verdad. Así llegó a alcanzar una su gran y conocida primera certeza: “Pienso, luego  existo.” Y teniendo en ella una base, reconstruyó el edificio filosófico. Posteriormente, alcanzó una segunda primicia o certeza: la existencia de Dios. Finalmente reafirmó la confiabilidad del conocimiento científico, el cual tenía a Dios por garante.
Descartes a través de sus reflexiones y métodos, establece los siguientes tipos de dudas:
·         La duda metódica tiene como propósito buscar la certeza, el decide descartar todo afirmación en la que se pueda sembrar un marco de duda.
·         La  duda del conocimiento sensible nos señala que  los sentidos nos engañan a menudo, podemos dudar de ello. Incluso no hay indicios ciertos para distinguir el sueño de la vigilia, por lo que todo lo que percibimos por los sentidos podría no ser real. En consecuencia, todos los datos de los sentidos, inclusive el propio cuerpo, quedan a un lado en esta búsqueda de la certeza.
·         La duda del conocimiento racional,  en ese tiempo se asumía que las ciencias denominadas “duras” eran racionales y no había sobre ellas algún manto de dudas. Sin embargo Descartes señala que más de una vez nos equivocamos al realizar algún cálculo, o una afirmación teórica y lleva la duda al extremo de afirmar que podríamos estar siendo engañados por un "genio maligno" o "dios engañador". Deja en evidencia que el conocimiento racional tiene a Dios por garante.
Al llegar a su primera certeza: “Pienso, existo”, Descartes señala que más allá de toda duda se encuentra nuestra propia existencia. Pues no se trata de un razonamiento o una deducción .Como todo lo que piensa existe, si yo pienso, yo existo. Es una evidencia que se impone, de un conocimiento intuitivo que se obtiene de modo inmediato y directo.
Finalmente aborda de la existencia de Dios, Descartes había encontrado una certeza absoluta y máxima “Pienso, Existo”  y a partir de ella un criterio de verdad, de todos modos sigue en pie la duda que sobre todo otro conocimiento nos genera la Hipótesis del Genio Maligno. La demostración de la existencia de Dios despeja las dudas sobre el conocimiento racional, que tiene en Dios a su garante. Su existencia queda en evidencia bajo el alero de la perfección, y que no puede provenir del yo, el cual siembra un manto de duda e imperfección. Y si asumimos que Dios es perfecto, no podría hacer que nos engañáramos y nos confundiéramos constantemente.


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